No concibo las mañanas de los domingos sin El Rastro. Solo, acompañado por Alex en unas ocasiones y por la Encantadora de Serpientes en otras, y siempre con alguna de mis viejas y entrañables cámaras (Zenza Bronica, Zeiss Ikon, Rolleiflex,...) me sumerjo en sus bulliciosas calles. Procuro ahuyentar la pereza y me mezclo entre la algarabía de seres y enseres que me rodean. Un disparo, dos a lo sumo y a esperar que la magia del laboratorio responda en buena parte a mi mirada furtiva.
"Duele mirar la vida, flor que asusta,
cercenada por una mano injusta,
cada día pisada torpemente"
Leopoldo de Luis




























Antonio Muñoz Molina. "Los misterios de Madrid"